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04 julio, 2017

La Confederaciones donde México pudo saltar sin un proyecto





La Copa Confederaciones de Rusia le dio el trampolín a la Selección Mexicana para que saltara pero prefirió mantenerse en tierra, porque siempre es más cómodo decir que se compitió contra los mejores del mundo y se hizo lo que se pudo. Si no es irse por éstas declaraciones, desde el director técnico Juan Carlos Osorio, hasta líderes como Rafa Márquez o Andrés Guardado, es culpar las decisiones arbitrales que no marcan un penal igual a un gol, porque estas sanciones en favor del equipo afectado no son una posibilidad de anotar, sino es ya es un declarado gol.

Aún más engañoso recurrir a la descripción otorgada a la Selección de la Confederaciones 2006, tomarla como si fuera propia y decir que a los campeones del mundo(Alemania) y de Europa(Portugal) se les juega al tú por tú. Primero, hay que definir 'jugar al tú por tú'. Tener la posesión del balón sin ofender al rival, no lo es. Regresar con 10 goles anotados en cinco partidos, incluido contra países con un nivel semi-profesional, como Rusia y Nueva Zelanda, menos. Porque si ya vamos a convertir las cosas en un erróneo cliché, por lo menos no olvidemos la historia.



Dos Selecciones: Ricardo La Volpe 2005 vs Juan Carlos Osorio 2017

Si se trata de comparaciones, aquel combinado mexicano dirigido por Ricardo La Volpe volvió con 7 goles a favor, 6 en contra y calificó como primero de grupo con 7 puntos, por arriba del último Brasil 'jogo bonito' de Ronaldo, Ronaldinho, Robinho y Kaká; llegó a semifinales contra Argentina 1-1, perdió en penales y luchó el tercer lugar contra Alemania con derrota 4-3 en tiempos extra. El México de Juan Carlos Osorio regresa con 8 goles a favor, 10 en contra y calificó como segundo con 7 puntos, los mismos que el Portugal de Cristiano Ronaldo pero con más goles permitidos; llegó a semifinales contra Alemania y perdió 4-1, fue por el tercer lugar y salío derrotado 2-1 por Portugal en tiempos extra.

Poco dice este ejercicio, más que la extrema diferencia entre los resultados de una y otra Selección que nada tienen qué ver con el nivel requerido de cierta instancia. Lo único que sí se puede hacer es pensar la actitud de los dos equipos.

Y hacerlo, es como poner enfrente a dos países distintos. En el 2005, el único futbolista que jugaba fuera de México era Rafa Márquez, quien junto a Puyol, lideraba la defensa del Barcelona. Ahora son 12 los jugadores que se desempeñan en algún club europeo. En su función de líbero, Márquez le daba claridad, visión y hasta pases al pie a sus compañeros mexicanos. Que yo recuerde, nunca exigió una titularidad en la Selección. También habría sido absurdo, ya que por su juego estaba implícito.

En la actualidad, si no ha sido Carlos Vela -el ahora mejor futbolista que ha dado México-, ha pasado por Giovanni Dos Santos e incluso el portero Guillermo Ochoa durante el Mundial Brasil 2014, quienes sin importar lo hecho en el tricolor, han considerado deben ser parte del 11 inicial. El olvido de este hecho fue inmediato y el cuestionamiento, nulo. Pero, ¿cuál ha sido la función de estos jugadores 'europeos' durante su etapa en la Selección? Se podrán destacar hechos, pero será remontarse a un pasado, nunca a una constante. No por nada Rafael Márquez, aquel impecable defensa-creador de la generación de 2005, sigue en 2017. Aunque los mexicanos jueguen por el mundo, los líderes no siempre andan por todo el mundo.

El futbol de la Selección de Juan Carlos Osorio

Sería arriesgado -aunque no descabellado- decir que con exigencias como las anteriores se ha llegado a técnicos como Juan Carlos Osorio, ya que intervendría tanto el trabajo de anteriores entrenadores como las decisiones de la Federación Mexicana de Futbol. Pero si algo refleja el técnico colombiano es la misma soberbia -oculta en una discreción en favor del estudio táctico- de sentirse el elegido intocable que viene a revolucionar el futbol, cuando al final ha dado un producto bastante pobre.

Porque las necesarias críticas a las rotaciones -entendibles si dirigiera un club, no una Selección-, nunca han sido para favorecer a los jugadores, sino para mostrar su racha invicta -contra equipos con un bajo nivel de futbol a los que, obviamente, cualquiera podría marcar una racha- que posteriormente sirve de excusa para decir que se compitió contra 'los mejores del mundo'.



Así, se llega a una expectación no sólo por saber quiénes jugarán el próximo partido, sino cómo lo harán. Sin duda el último partido por el tercer lugar contra Portugal ha sido el más sensato, tanto en la alineación como en la forma de encararlo, con seriedad y cierto dominio traducido en jugadas de peligro, propias de conexiones entre Carlos Vela y "Chicharito" Hernández.

Pero, ¿quién podría asegurar que esto se vuelva a repetir? Y a su vez, ¿quién puede afirmar que se va a crear un estilo de juego? ¿Alguien se anima a definir a qué juega Juan Carlos Osorio? Por más que su equipo toque el balón, ataque al rival por individualidades -nunca en jugadas ensayadas-, tenga una de las defensas más vulnerables -que no jugadores defensas- y simule una competencia en la que los seleccionados están encantados de participar en ella -aunque de poco sirva, porque seguramente serán reemplazados en el próximo partido-, nadie sabe a lo que juega esta Selección Mexicana.

Y es que si vemos cualquier partido del tricolor, parece como si el equipo se moviera solo, sin la observación de quien analiza las situaciones desde fuera del campo y a partir de ahí hace un trabajo previo. Aunque quizá exista el ejercicio y el propósito sea justo ése, distraer al rival a través de una innovadora confusión en la que participan diferentes futbolistas y así nadie sabrá cómo juega México. En esa aparente genialidad que creería el técnico colombiano, no ha hecho más que facilitar a los equipos contrarios cómo atacar con facilidad y siempre en el área chica.

La incapacidad de los que dirigen el futbol mexicano

Pero lo de Juan Carlos Osorio no es más que otra ocurrencia de los últimos tiempos, sólo más evidente que la de cualquier otro técnico que ha dirigido la Selección Mexicana, porque no sólo parte de la forma(estilo de juego), sino de un contenido vacío(jugadores) al que nunca ha tenido la intención de sacarle jugo.

Si volteamos a Hugo Sánchez, Sven-Göran Eriksson, Javier Aguirre, José Manuel "Chepo" de la Torre o Miguel Herrera, han hecho exactamente lo mismo, todos con decisiones discutibles y resultados desalentadores. No incluyo a Ricardo La Volpe porque pese a también determinar cuestiones para considerar, nunca defraudó en la práctica. ¿O en serio alguien extrañó a Cuauhtémoc Blanco en el Mundial de Alemania 2006? Lo criticable sería porque sí lo consideró durante el proceso con llamados a las convocatorias, si en verdad no lo tomaría en cuenta en la fase clave.

Poco importaría que México cambie constantemente de directores técnicos, si éstos siguen un mismo estilo y línea de trabajo. Pero lo que más destaca de estas decisiones de los federativos (Decio de María) y dueños del futbol mexicano (Emilio Azcarraga, Ricardo Salinas, Jorge Vergara, Jesús Martínez) es el desinterés y la incapacidad para formar un proyecto de trabajo, para no navegar en el aire contratando técnicos sin nada en común y seguir exportando como máquina jugadores al extranjero, sin pensar en su preparación mental, les dan el automático mote de 'estrellas' cuando van a clubes medianos y pequeños de Europa sin aún hacer nada en Selección -con la excepción de Héctor Moreno y Javier Hernández-, contrario a los países victoriosos que confían en una forma y futbolistas ubicados.

Cuando los países tienen una idea potencial

Podremos cuestionar a Portugal, Chile y Alemania -las Selecciones más destacadas de la Confederaciones de Rusia que también tienen para ser criticadas-, pero nunca será desde sus objetivos, sino desde los resultados. Y es que atrás hay un plan de trabajo bien definido. De Portugal se podrá decir que goza de la suerte y apuesta por su defensa y un futbol de contragolpe a través de sus jugadores técnicos, veloces y con buena presencia en el área, pero al menos ya suman un Cuarto Lugar en Mundiales (Alemania 2006), una Eurocopa (Francia 2016) y un Tercer Lugar en Confederaciones (Rusia 2017). La generación de Pepe, Joao Moutinho, Nani, Quaresma y Cristiano Ronaldo podrán irse tranquilos. Logros, no han quedado a deber.



Alemania es un caso atípico, ya que la generación de futbolistas que participaron durante esta Confederaciones fueron otros a los que jugaron el Mundial Brasil 2014, con la excepción de los defensas Ginter y Mustafi y el capitán mediocampista Draxler. Lo impresionante aquí es que en un período de 10 años, sólo han cambiado una vez de director técnico y Joachim Low, actual entrenador, fue el asistente del anterior, Jürgen Klinsmman. Esto habla por sí solo. Tercer Lugar consecutivo en el Mundial de Sudáfrica 2010 -también en Alemania 2016-, con el consecuente campeonato en Brasil 2014 y en esta Confederaciones de Rusia 2017. Lo más preocupante para todos los países debería ser que Alemania no se está preparando para el próximo Mundial de Rusia 2018, sino para el de Qatar 2022 y por ahí, hasta para el 2026.

Lo de Chile es el modelo ejemplar que más se acercaría a lo que puede hacer México, por sus jugadores y estilo de fútbol. No hay que ser mago ni meticuloso para aceptar que esta generación de Bravo, Medel, Isla, Vidal, Sánchez ya presumía su futbol desde 2010 con Marcelo Bielsa -aunque en realidad fue contratado en 2007-, para después errar con Borghi y resolver que el ideal era Sampaoli, quien complementó la Selección con jugadores clave como Charles Aránguiz y Eduardo Vargas. Juan Antonio Pizzi, sin ser un entrenador réplica de Bielsa y Sampaoli, lo cual se ve desde el parado táctico, sin jugar con tres defensas como los dos anteriores, ha respetado el proceso y así, ha sumado atacantes como Pablo Hernández, Edson Puch y Martín Rodríguez. La Selección Chilena ya suma dos copas América (2015, 2016) y un Segundo Lugar de la Confederaciones (Rusia 2017).

México, a años de saltar

Ahora, no se pueden marcar ni una sola similitud entre la Selección Mexicana y los tres anteriores países. De poco, por no decir que nada, ha servido la exportación de jugadores si se ha hecho sin un sólo sentido, más que el de asegurar los reflectores de los medios de comunicación y la titularidad o convocatoria a la Selección. Pensar en un proyecto de trabajo para por lo menos acercarse a logros semejantes, es creer en ideas gloriosas y sobretodo, en amor al futbol.

Porque es claro que si a los dirigentes mexicanos les gustara el futbol, verlo y sentirlo, con el tiempo como la única inversión que está de por medio, de la cual ni se es consciente porque hay un gusto, los resultados serían totalmente distintos. Esto pudo suceder hace más de 10 años, con Ricardo La Volpe. 

Al técnico argentino se le hizo a un lado y perdió prestigio, el mismo que padece ahora la Selección Mexicana, la cual permanecerá en tierra porque siempre será más sencillo recibir ciertos millones por llegar a Octavos de Final de un Mundial desde la comodidad del yate y las propiedades distribuidas por el mundo, que sentarse en una oficina a pensar y dirigir un plan para recibir aún más millones por resultados significativos que, además, le darían a millones de personas la fortuna de que el futbol, cuando se disfruta, puede ser una de las mayores alegrías de la vida.


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Miguel Jiménez Álvarez